Mi pasión es disfrutar a Salvador, en cada pequeño momento. Amo bañarlo, jugar con él, cambiarlo, verlo descubrir el mundo, escuchar sus risas y hasta sus travesuras. Porque desde que llegó, entendí que las cosas más sencillas pueden convertirse en recuerdos enormes. Él es mi compañero de aventuras, mi alegría de todos los días y, sin duda, mi más hermoso regalo de vida.