Bañar a mi regalo de vida no es una rutina, es el momento donde limpio su cuerpo y Dios llena de bendiciones su alma.
Al llegar la noche, el ruido del mundo se apaga y solo quedamos tú y yo. Mirar tu carita iluminada por la tenue luz de la habitación, sentir tu respiración pausada y saber que estás seguro a mi lado me llena el alma. En ese instante de paz infinita, entiendo que tu inocencia y mi protección son la combinación perfecta.!
Desde el instante en que supe de tu existencia, mi mundo cambió por completo. No imaginaba que se pudiera sentir un amor tan inmenso, de esos que te llenan el pecho y te hacen sonreír sin darte cuenta. Eres mi mayor bendición, mi cable a tierra y la razón principal por la que quiero ser una mejor versión de mí cada día.Representas todo lo bonito de mi vida: la pureza, la esperanza y la alegría más sincera que Dios me regaló para toda la vida.