Hijo, llegaste a enseñarme que el amor más grande puede caber en un abrazo tan pequeño. Eres mi pedacito de cielo, mi razón más bonita y el amor que cambió mi vida para siempre. Prometo acompañarte, cuidarte y amarte en cada paso de tu camino. Porque desde que llegaste, mi corazón tiene un nuevo hogar, tú. Y ese amor será para toda la vida.