Mi gordo, eres uno de los regalos más bonitos que me ha dado la vida. Ser tu mamá es un orgullo y un amor que no cabe en palabras. Quiero que siempre sepas que estaré para ti, para cuidarte, acompañarte y celebrar cada paso que des. No importa cuánto crezcas, siempre serás mi niño, mi orgullo y una parte de mi corazón. Te amo con toda mi alma, hoy, mañana y para toda la vida.