Desde el vientre ya conocías la teoría del color, así todavía no supiéramos aplicarla como se espera. Sin embargo, la creatividad siempre nos inundaba y nos impulsaba a imaginar nuevos retos, tanto en lienzos como en porcelanas. Ahora trabajamos juntas, explorando nuevas técnicas que aprendemos de manera empírica, dejando que cada pincelada sea una forma de crear, descubrir y compartir. Así llegaste tú: rayito de luz, iluminando nuestro hogar como un regalo de vida, dándo color y mucho amor.
La combinación perfecta la tenemos con nuestras hijas. Siendo el motor y la alegria en el hogar, donde cada locura nos permite compartir momentos memorables, llenos de risas, amor y aprendizaje. Nos encanta estar a las tres reunidas y cuando estamos con el hombre de la casa, somos consentidas y amadas. Casi completamos el mes de esa prueba de amor llamada Valeria que vino para hacer la combinación perfecta entre amor y ternura.
Un regalo de vida que llegó con ilusión, a llenar nuestro hogar de ternura y corazón. Llegaste para enseñarnos que el amor sabe crecer, que cuando crece en familia, más razones hay para querer. Los regalos de Dios llegan cuando menos lo esperamos, pero llegan en el momento en que más los necesitamos. Hoy celebramos tu llegada, nuestro sueño y nuestra alegría, porque eres ese regalo que ilumina cada día.