Mi pasión siempre ha sido el campo. El olor a tierra mojada, el cafecito de la mañana, el sonido de los pajaritos y la neblina entre las montañas. Ahora todo es más bonito porque lo disfruto con mi bebé en brazos. Le muestro las florecitas, escuchamos juntos el campo despertar y caminamos despacito. Entendí que no necesito nada más, él es mi gran regalo de vida y mi compañero perfecto con quien quiero compartirlo todo.