En mi quehacer profesional descubrí la magia de construir experiencias a través de los sentidos. Sin embargo, desde tu llegada a nuestras vidas, crear, diseñar y construir aprendizajes contigo se han convertido en el mejor regalo de vida. Tu le das forma, color y brillo a cada detalle, con cada sonrisa y mirada curiosa, me muestras la autenticidad del verdadero amor.
Eres tú el amor que soñé cuando de niña veía historias de princesas. Te contemplo en la suavidad de tu cabello, con el que me permito explorar diferentes peinados que contrastan con el brillo de tus ojos y tu sonrisa luminosa. Eres nuestra princesa amada, la combinación perfecta del amor entre papá y mamá.
Tu llegada a nuestra vida es el regalo más grande de Dios. Eres nuestra princesa soñada, la más amada de todas. Cada día nos enseñas a amar de nuevo: nos basta mirar la dulzura de tus ojos, tu sonrisa cálida y la magia con la que te asombras ante el mundo. Desde la primera conexión en mi vientre hasta la ternura de acunarte piel con piel mientras te amamanto, dejas huella en mi corazón y en el de todos los que te quieren, siendo este un amor para toda la vida.