Hijo mío, llegaste a mi vida para enseñarme que el amor más grande puede caber en unos pequeños brazos. Desde que llegaste, mi mundo cambió,Eres mi regalo de Dios, mi motivo para sonreír y una de las bendiciones más bonitas que la vida me ha dado.Y cuando algún día seas grande y leas estas palabras, quiero que recuerdes algo: “Pase lo que pase, estés donde estés y tengas la edad que tengas, siempre tendrás en mí un hogar,unos brazos que te esperan y un corazón que te amará para toda la vida.