Amo despertar. Amo ese segundo en que abro los ojos, aún medio dormida, y mi regalo de vida ya me esta mirando. Con esos dos dientecitos asomándose, con esa baba que es de amor puro, con esos ojitos que me buscan a mí. Winnie me permite dormir confianza sabiendo que no se mojaran las sábanas en la noche porque su absorción es magnífica.