Mi pasión era tener todo bajo control, hasta que llegó Salomé y me enseñó a amar la pausa. Ahora mi momento favorito del día es el silencio de la siesta. Cuando se duerme en mis brazos, el tiempo se detiene, su respiración se vuelve mi calma y recuerdo que no hay amor más puro que este regalo de vida que Dios me dio.
La complicidad que vivimos es que con una sola mirada nos decimos todo. Yo le hablo con besitos y ella me responde con sonrisas. Le tomo fotos todo el tiempo porque no quiero olvidar nada de esta etapa, y es que su ternura y mi amor de mamá fotógrafa somos la combinación perfecta
Mi princesa Arianna Salomé, cada sonrisa, cada mirada y cada pequeño momento a tu lado mi mundo es más bonito. Quiero que sepas que mamá siempre estará para ti, dándote lo mejor, cuidándote, escuchándote y acompañándote en cada paso de tu vida. Le doy gracias a Dios por regalarme el privilegio de ser tu mamá. Un amor para toda la vida.