Amo cambiarle el pañal. Es un momento único entre los dos, en el que conectamos, compartimos miradas y terminamos riéndonos juntos. Él suele orinarse justo en el momento en que le retiro el pañal, y lo más tierno es verlo reír mientras yo también río, porque casi siempre termina mojándome. Es una pequeña travesura que, aunque inesperada, convierte algo tan cotidiano en un recuerdo especial de los dos.
Somos la combinación perfecta, porque mientras él me transmite una inmensa felicidad, yo le transmito tranquilidad y paz. Él me comparte un poco de su ternura y yo le entrego un poco de mi dulzura. A veces, su carácter puede ser un poco difícil y es precisamente en esos momentos cuando aparece mi paciencia para equilibrarlo. Somos diferentes en muchos aspectos, pero, de alguna manera, nuestras diferencias se complementan y hacen que lo nuestro sea especial