El mejor regalo de vida es desafiar cualquier diagnóstico y pronóstico y vivir este gran sueño de por fin ser mamá. Cada día a su lado me permite ver el gran amor de Dios a través de sus ojos. Lo que más amo es llegar a casa después del trabajo y verla a ella, ir a nuestro espacio de juegos y que ella me comunique todo.
Desde el embarazo, mi hija ha sido un ser supremamente noble y capaz de entenderme incluso cuando aún no puede hablar. El éxito de nuestro día a día se refleja en su colaboración y en su manera tan única de buscarme como su lugar seguro. Amo siempre estar para ella.