Disfruto mucho ir a piscina con mi bebe, tomarle fotos en el campo, en el sol, verla feliz, definitivamente no tiene precio. Es el regalo de vida que Dios me dio.
Con mi bebé vivo una complicidad que se construye en cada sonrisa y cada mirada. Desde que llegó a mi vida, hemos aprendido juntas a conocernos, a entendernos incluso sin palabras y a disfrutar de esos pequeños momentos que terminan convirtiéndose en recuerdos inolvidables. Nuestro vínculo crece día a día con mucho amor. Si tuviera que describir nuestra relación en una sola frase, diría que somos la combinación perfecta: ella pone la ternura y yo pongo todo mi corazón.