Siempre he amado tomar fotos de todo. Ahora mi cámara solo tiene un protagonista: mi bebé. Me encanta capturar cada gesto, cada sonrisa dormidita, cada mirada cómplice. Él llegó a darle sentido a cada foto, porque sin duda es el regalo de vida más bonito que Dios me pudo dar, y quiero guardar cada segundo a su lado.
Nuestra complicidad nació desde la primera mirada. Es entendernos sin palabras, es que con solo un gesto sepa que estoy ahí y que con solo su sonrisa yo entienda que todo está bien. En sus siestas sobre mi pecho, en nuestras risas a media noche y en cada aventura del día a día, descubrí que tú y yo, mi bebé, somos la combinación perfecta.
Eres lo más bonito que me ha pasado. Mi pedacito de cielo, mi razón, mi todo. Prometo cuidarte, amarte y acompañarte, no solo ahora que eres chiquito, sino para toda la vida.