Conocer mi país, descubrir y disfrutar los lugares tan hermosos que tiene Colombia, y ahora poder recorrerlos de la mano de mi hijo, es una de las cosas que más amo. Ver el mundo a través de sus ojos y crear juntos esos recuerdos hace que cada viaje sea un verdadero regalo de vida
Nuestra complicidad vive en los pequeños momentos que son tan nuestros: una sonrisa picarona, unos ojitos cómplices, un abrazo amoroso, sentirnos uno mientras le doy del pecho y saber lo seguro que él se siente al estar conmigo, y yo al estar con él. Convertirme en mamá me enseñó que no necesito mucho para ser feliz. Él y yo somos la combinación perfecta para hacer de cualquier momento algo único y especial.