Mi hija llego vida después de un camino que no siempre fue fácil. Hubo momentos duros, de espera, de lágrimas y de mucha esperanza, pero cada paso tuvo sentido cuando finalmente pude tenerte entre mis brazos. Mi hija, es mi mayor tesoro, mi regalo de vida y una de las razones más bonitas de mi existencia. Mi pasión por ella es hostigarla de amor: llenarla de besos, abrazos, cuidados y recordarle todos los días cuánto te amo.
Nuestra complicidad está en todo: en una mirada que solo nosotras entendemos, en nuestras risas, en los abrazos, en los juegos y en cada pequeño momento que compartimos. Lia y yo somos la combinación perfecta. Yo vivo nuestra complicidad entregándole todo de mí, en cada aspecto de la vida. Estando presente en sus días, celebrando sus alegrías, acompañanla en sus aprendizajes y guardando en mi corazón cada uno de sus momentos.
Tu nombre representa mucho de lo que eres para nosotros: Lía se asocia con la delicadeza y la sensibilidad, y Helena significa Luz. Y así llegaste tú: a llenar nuestra vida de una luz que no sabíamos cuánto necesitábamos. Eres nuestro mayor tesoro, nuestra alegría y ese amor que no tiene medida. Queremos que crezcas sabiendo que, pase lo que pase y sin importar cuántos años tengas, siempre podrás contar con mamá y papá. Estaremos para abrazarte, acompañarte, sostenerte para toda la vida.