Hija mía, llegaste a mi vida para enseñarme que el amor más puro no necesita palabras, solo una sonrisa como la tuya. Eres mi mayor bendición, mi alegría y la razón por la que cada día quiero ser mejor. Que la vida siempre te permita sonreír así de bonito, mi princesa. Mamá te amará por siempre y para siempre.