Jerónimo, mi regalo de vida Jerónimo, mi pequeño amor, llegaste a llenarnos de ilusión. Con tu sonrisa iluminas mi día, eres mi más hermoso regalo de vida. Mami te acompaña con amor, cuidando tus pasitos y tu corazón. Jerónimo, mi alegría, ¡eres mi regalo de vida!
Esa complicidad tan especial se vive en los detalles más cotidianos. Se siente en el silencio de la madrugada cuando se duerme sobre mi pecho, sintiendo el ritmo de mi corazón, y en las tardes de juego donde nuestras risas llenan la habitación. Es un vínculo que se construye paso a paso, con paciencia, abrazos infinitos y un amor que no deja de crecer. En esos instantes, cuando su pequeña mano aprieta fuertemente mi dedo mientras explora el mundo, me doy cuenta de que su ternura y mi guía son la