Amo adorar a Dios y alabarlo a través de la música, aunque cantar no sea mi talento. Desde que Elías estaba en mi vientre le ponía adoraciones. Amo enseñarle que la música también es una forma de expresarle a Dios cuánto lo amamos. Hoy esos momentos son especiales: yo canto, él balbucea, sonríe y, cuando está inquieto o le cuesta dormir, las adoraciones lo calman. Elías es mi regalo de vida, un regalo de amor que Dios puso en mis brazos.
Elías y yo somos la combinación perfecta. Cada día juntos está lleno de risas, juegos y nuevos aprendizajes. Amo hacerlo reír, jugar con él, enseñarle a rodar, dar vueltas y acompañarlo en cada pequeño logro. Lo más bonito es verlo descubrir el mundo y crecer feliz, mientras nuestra complicidad y nuestro amor crecen con él.
Elías, eres la respuesta de Dios a mis oraciones, llegaste a iluminar nuestro mundo con tu sonrisa, con tu ternura, tu complementas nuestra existencia, nos has enseñado una nueva forma de amar. deseamos que siempre camines de la mano de Dios, que Él cuide tus pasos, ilumine tus sueños y te recuerde cuánto has sido amado desde antes de llegar a este mundo. Eres nuestro amor para toda la vida.