Siempre he creído que las fotos tiene el poder de detener el tiempo. Desde siempre me encantaba enmarcar recuerdos que quedaran para siempre, pero ese hobby cobró un sentido más profundo cuando llegó Ana Sofía. Ser mamá era mi mayor anhelo y hoy sé con el corazón que ella es mi regalo de vida. Por eso disfruto tanto capturar su vida a mi lado: cada fotografía es un pedacito de su historia que quedará guardado para siempre, permitiéndome revivir a atesorar cada etapa de su crecimiento.
Su mirada es la confirmación constante del milagro de Dios, la combinación perfecta del cielo, sus abrazos son cura para el alma y su risa el sonido que me da más tranquilidad. Nuestra complicidad se siente como el cuento más hermoso que jamás imaginé. Ella es mucho más de lo que soñé.
Mi amada Ana Sofía, siempre soñé en ser mamá y cuando me dijeron que no podía, por un instante dudé de Dios, pero tú papito me tomó la mano y me dio la fuerza para seguir confiando y tú eres la respuesta a cada oración y a no perder la fe. Escuchar tu llanto al nacer, fue escuchar la voz de Dios confirmando su milagro. Eres nuestro más grande regalo del cielo para toda la vida.