Dicen que las verdaderas pasiones son las que llenan el alma, y la mía es ver crecer a David Felipe. Disfrutar de sus sonidos, sus risas espontáneas y ver cómo se ha convertido en un apoyo tan bonito en casa no tiene precio. Ver la ternura y el respeto con el que cuida a su abuelita, estando siempre pendiente de alcanzarle sus bastones, nos demuestra lo gigante que es su corazón. Llegaste a cambiarlo todo, mi niño. Gracias a Dios por este maravilloso regalo de vida.
El vínculo entre un tío y su sobrino es mágico: una mezcla entre el mejor amigo, el gran cómplice y un protector de por vida. Ver cómo disfrutan juntos y cómo se fortalece ese amor con cada risa me llena el corazón. Son la combinación perfecta de ternura y diversión.
DAVID FELIPE, mi pequeño gran mundo: Han sido meses hermosos. Cada una de tus risas, tus pequeñas travesuras, tus miradas llenas de curiosidad y hasta esos graciosos "sonidos de terror" con los que nos sorprendes hacen que nos enamoremos más de ti cada día. Eres el latido extra que ahora tiene esta casa, alguien muy importante para todos, y de manera muy especial para tu hermanita Nathalita, quien te cuida y te adora como a su tesoro más grande. Este amor es para toda la vida.