Me encanta amamantarte, ver tu mirada, oler tu dulce aroma y ver cómo te vas volviendo más fuerte, grande, enérgico y sano sabiendo que yo proveo tu alimento perfecto no tiene ningún precio, no hay vínculo más maravilloso que este, no hay momento más perfecto que este, instantes que conservaré en mi corazón para siempre porque esto es un regalo de vida que solo nuestro creador nos pudo dar.
Mi pequeño y yo vivimos muy unidos, le encanta que lo cargue en brazos, él necesita sentirme cerca como estaba desde mi vientre y yo soy feliz de que me necesite, el atenderlo y brindarle bienestar, calmar su llanto con mi presencia es algo que reconforta mi corazón. Él me acompaña muy de cerca en mis conversaciones, en mis cantos, mis lecturas y hobbies, el contacto que tenemos me impulsa en cada actividad y por eso somos la combinación perfecta.
Mi pequeño, viniste a inundarnos de alegría, a completar nuestra familia y ver de cerquita la fidelidad de Dios, no te miento a veces quisiera detener el tiempo para que me sigas necesitando tanto como hoy, pero sé que un día crecerás y te volverás un maravilloso hombre, mientras tanto te acompañaré en cada paso de tu transitar, para toda la vida mi dulce y tierno amor.