Mi regalo de vida, mi milagro de Dios. Antonella, llegaste para llenar mi mundo de amor y luz. Te amo infinitamente, mi niña.
Eres el milagro de Dios más maravilloso de mi vida. Mi pequeña Antonella, cada sonrisa tuya ilumina mi mundo y me recuerda lo grande y perfecto que es el amor de Dios. Porque detrás de cada sonrisa hay una historia, un milagro y una mamá profundamente agradecida de tenerte. Te amo con toda mi vida, mi princesa. Eres mi regalo de Dios.