Kylian llegó como una sorpresa inesperada, concebido en nuestra luna de miel y convertido en nuestro regalo de vida. Cada desvelo, sonrisa, mirada y abrazo me recuerda que, aunque él no me necesita como yo a él, es mi mayor fuente de energía. Volver al trabajo y separarme de él ha sido nuestro mayor desafío. Regresar a casa y abrazarlo lo hace todo valer la pena.