Siempre me ha gustado salir, conocer lugares nuevos y disfrutar de las cosas sencillas, pero ahora hacerlo con mi bebé tiene un significado totalmente diferente. Me encanta salir con él, mostrarle cosas, jugar, hacerlo reír y ver cómo se sorprende con todo. Tiene apenas 9 meses y ya me ha enseñado a disfrutar mucho más el presente. Cada sonrisa, cada abrazo y cada ocurrencia suya me recuerda que él es mi regalo de vida y que no cambiaría por nada esta etapa que estamos viviendo juntos.
La complicidad con mi bebé está en esas cosas sencillas. Jugar, hacerle caras, salir juntos y terminar riéndonos por cualquier bobada. A sus 9 meses ya tenemos nuestras propias formas de entendernos, y cada día aparece una nueva. Él pone las sonrisas y yo las ganas de seguir jugando, creo que somos la combinación perfecta.