Mi niña hermosa, usted es ese pedacito de mi corazón que camina por fuera de mí. Desde que llegó a mi vida, llenó mis días de un amor que no se puede explicar con palabras. Quiero que siempre sepa que, pase lo que pase, tendrá en mí un abrazo, un refugio y una mano que nunca la soltará. Le pido a Dios que cuide cada uno de sus pasos, que ilumine su camino y que le regale una vida llena de amor, sueños y felicidad. Para mí siempre será mi niña, mi orgullo, mi alegría y uno de los regalos más boni