Siempre me ha gustado dormir pero ahora es más rico compartir mi cama con mi pequeño porque al despertar puedo sentir que Dios me dio el mejor regalo de vida.
Cada día que podemos ir a la iglesia lo hacemos convencidos de que Dios pone en el lugar y en el momento indicado a esas personas que llegan alegrar nuestra vida por eso hoy hacemos la combinación perfecta en familia para dar gracias en la casa de Dios.
Un día nos dijeron que no podíamos ser papás pero dentro de nuestros corazones anhelamos tener un bebé en casa, decimos orar a Dios sabíamos que no iba hacer fácil la prueba que enfrentamos en ese momento meses después Dios respondió nuestras oraciones y nos dio un regalo para toda la vida.