Siempre me ha encantado estar cerca de la naturaleza, sentir el agua, respirar aire puro y disfrutar de esos lugares que nos recuerdan que el agua es vida. Ahora vivirlo junto a mí hija Maria Antonia lo hace todavía más especial. Ver su sonrisa mientras descubre el mundo conmigo me confirma que ella es mi más hermoso regalo de vida y que no hay mejor aventura que enseñarle a amar y cuidar la naturaleza.
Con Maria Antonia hacemos match hasta en los pequeños detalles nuestros vestidos, el peinado, las balacas y, en especial, esas ganas de jugar y disfrutar juntas. Me encanta verla descubrir el mundo mientras compartimos momentos tan sencillos como un rato en el parque. Entre risas, miradas y abrazos vamos construyendo una complicidad que crece cada día. Ella y yo somos, sin duda, la combinación perfecta.
Maria Antonia, llegaste a mi vida para enseñarme que el amor también puede tener tu sonrisa, tus abrazos y esa forma tan tuya de mirarme. Desde entonces, cada instante contigo se volvió un recuerdo que quisiera guardar para siempre. Quiero acompañarte mientras descubres el mundo y estar ahí en cada alegría, cada caída y cada sueño. Porque desde que llegaste entendí que hay amores que nacen en un instante, pero se quedan para toda la vida.